Vivimos rodeados de imágenes sin tiempo de mirar, ahogados de envoltorios que al final no enseñan nada pero con un poco de atención hasta lo más sencillo recupera su magia. Se trata de rescatar, de incorporar al paisaje los materiales cotidianos que un día sirvieron, conscientes de que todavía es posible divertirse lejos de las cajas registradoras, sólo disfrutando de lo que ya tenemos. |